No se trata de dar muchos abrazos, sino de merecértelos de vez en cuando.
No se trata de sonreír mucho, sino de provocar sonrisas.
No se trata de abarcar el mundo, sino de hacerse un hueco en él.
No se trata de que las palabras fluyan, sino de que lo sepa sin que me lo digas.
No se trata de alzar el vuelo, sino de aprender a volar sin alas.
No se trata de no llorar, sino de saber que no merece la pena.
No se trata de voluntad, sino de valentía.
No se trata de averiguar si hay vida después de la muerte, sino de asegurarse de que la haya antes.
No se trata de saber cosas, sino de saber dónde buscarlas.
No se trata de pelear, sino de no rendirse.
No se trata de correr hacia delante, sino de no temer mirar hacia atrás.
No se trata de luchar por algo, sino de tener algo por lo que luchar.
No se trata de quejarse, sino de no conformarse.
No se trata de comer, sino de alimentarse.
No se trata de tener un sueño, sino de vivir en él.
No se trata de aceptar la realidad, sino de superarla.
No se trata de escribir, sino de leer. Y no de leer, sino de pensar.
No se trata de admirarte, sino de aprender de ti.
No se trata de que me conozcas, sino de que, al hacerlo, te sorprendas.
No se trata de buscarte, sino de que me encuentres.
No se trata de ti, sino de todos.
No se trata de los demás, sino de nosotros.
No se trata de no te vayas nunca, sino de que siempre vuelvas.
sublime