Dentro de un año, de dos o quizá de 2571. Entonces, sólo entonces, me lo contarás. Me contarás el secreto que pareces tener tan escondido. El que nunca has confesado ni confesarías a nadie. Sólo a mí. Dentro de 2571 años.
Ese secreto que ya supe que escondías la primera vez que me miraste a los ojos. Cuando vi en tus pupilas ese algo que me resultó tan familiar, en el buen sentido de la palabra. Familiar, sí; pero aún sin la confianza de los cómplices. Como si al ir conociéndonos poco a poco exploráramos un mundo que nos resulta ya conocido a la vista. Como si fuéramos un déjà vu entre almas. Como si yo fuera tu pasado y tú, mi futuro. Como si fuera la historia perdida que vaga por tu encuadrada cronología. Como si tú fueras esa segunda fila en la que siempre me acabo sentando inconscientemente.
Allí, en la segunda fila, y entonces, dentro de 2571 años, me contarás aquel secreto. Espero que emplees tu tono de voz habitual. Ese que se parece a la primavera. Ese que florece con elegancia señorial a pesar de todo.
El secreto de cómo consigues recordar lo que pasará mañana mientras aparentas vivir en el ayer. Yo te contaré otro secreto a cambio: lo peor que le puede pasar a alguien no es la muerte, lo peor que puede pasar es que a ese alguien se le haya olvidado vivir.
Pero eso será dentro de 2571 años, cuando existamos en otro mundo porque este ya no sea nuestro.
siempre que nos olvidamos de vivir, dejamos de existir en los sueños