Beware, I might speak.

5 12 2011

Podría hablar de cuando la vida nos parecía fácil o de cómo nos enteramos de que no lo era. Podría hablar de cuando creíamos que cada libro era un mundo o del libro que nos demostró que teníamos razón. Podría hablar de cuánto me gustaría entender todos los idiomas o de cómo me emociono al encontrar a alguien con quien me puedo comunicar sin palabras. Podría hablar de que últimamente no tengo conversaciones muy interesantes o podría comentar que, las pocas que he tenido, han sido realmente maravillosas.

Podría hablar del placer auditivo que son para mí tus silencios o de cómo cada una de tus palabras parece encajar a la perfección en mis oídos.  Podría hablar de la frenética velocidad con la que pasan los minutos a tu lado, pero igual para entonces ya fueran horas. Podría hablar de cómo me ciega tu brillo corporal o de cómo iluminas mis días. Podría hablar de cómo sacas la lengua cuando me tomas el pelo o de cuánto adoro la fingida indignación en tu mirada cuando soy yo quien te lo toma.

Podría hablar de cuán sistemáticos, ordenados y elegantes son tus movimientos, pero sólo conseguiría romper con ello tu armonía. Podría hablar del sonido del mar, de la melodía de mis pensamientos, de la luz de la luna o de la oscuridad del sol.

Podría decirte que la banda sonora de tu vida la toca un violín o podría contarte que, en la mía, hay un piano; siendo yo una mera semicorchea y tú el pentagrama. También podría confesar que, cuando estamos sólo tú y yo, todo eso se vuelve silencio. Podría mentirte y decir que no me inspiras o podría esperar que, al leer esto, sepas que hablo de ti. Podría decir que te odio o podría, mejor, decir la verdad.

Podría contar cómo mis oídos han aprendido a distinguir el sonido de tus pasos del de los demás o cómo, al escucharlo, mis ojos se cierran y mi cerebro recrea automáticamente una imagen tan real de tu caminar que me parece estar andando detrás de ti. Casi podría dilucidar de qué pierna es cada paso y cuántas caricias mías hay en cada una.

Podría aparentar transparencia o podría confesar mis mentiras. Podría intentar moverme a tu ritmo o podría parar el tiempo a tu alrededor. Podría soñar que te tengo o podría tenerte de verdad. Podría olvidarte ahora mismo o podría reconocer que nunca lo haré.

Si me lo pidieras, podría demostrar que hay vida después de la muerte y podría cuestionar que la haya antes. Podría aparentar que todo esto no es cierto… o igual podría empezar a escribir en serio.

Claro que también podría preguntarme si de verdad sería capaz. Sí, quizá lo fuera. Pero ahora no me veo con ánimos para hablar de todo aquello.








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.