Tardorenc Autumn.

27 11 2011

En estos días caminar por la calle me resulta de lo más mágico. En parte, por ser los únicos huecos temporales de paz interior que encuentro últimamente y, en conjunto, por ser otoño.

Otoño…
Estación de estaciones,
de tristeza constante.
Estación de comienzos
y, quizá, de finales.

Dicen que es en primavera cuando todo florece. Yo creo que es en otoño cuando todo se despide… y ¿qué es una despedida sino un nuevo empiece?

Al pensar en el otoño, veo el color naranja y el planeta parece oler a mandarina. Sobre todo, al pensar en el otoño, pensamos en hojas, que pueden parecer de lo más banal, pero ¿no creéis que van cargadas de mensajes ocultos?

Tardorenc Autumn

Andar por la calle sobre un manto de hojas otoñales no es otra cosa que la melancolía per se. Las hojas caídas son las que abandonan, las que saben que se acercan tiempos difíciles y que el invierno está cada vez más encima. Así, ante una adversidad tan inminente, su mejor opción es abandonar.

Las que aún no han caído, ahí están, en las copas de los árboles. Mirándonos platónicamente como si desearan estar en nuestro lugar.

A escasos metros del infierno,
de forma que han de contentarse con verlo,
y a una altura insuficiente como para descubrir el cielo.
Pobres hojas de otoño, que sólo pueden odiar el invierno.

Sin embargo, ya os lo digo, queridas hojas, esta parte terrenal del mundo no es tan bonita como parece; de hecho, hay personas que también consideran el rendirse como una opción. Por suerte, hay gente que no. Hay quien sólo parece pensar: “ya me rendiré mañana”. Lo cual hace que se pueda ver la eternidad en sus pupilas.

Creo que son estos los que consiguen sus objetivos. Aquellos para los que, pensando “ya me rendiré mañana”, el mañana nunca llega.

¿Cómo voy a rendirme si un “siempre” me sabe a poco?
¿Cómo voy a abandonar si un “nunca” me parece pronto?

Aunque quizá la única salida sea huir (antes de que Cupido sepa lo nuestro). Huir de esta eternidad para seguir adelante en otra; pero, ante todo, seguir adelante.

Porque, afortunadamente, el otoño siempre vuelve. Porque quizá dentro de cuatro estaciones hayamos conseguido algún objetivo de ahora. Porque ya habrá tiempo de rendirse mañana.

Tardorenc Autumn








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