Quizá nos encontremos algún día en la misma calle donde nos presentamos, a lo mejor yo cambio y tú tienes otra idea de mí, igual el tiempo pasa y tenemos que contarlo con ábaco… un, dos, tres… sí, quizá cuando lo haya vivido todo cuente los segundos con ábaco, y a lo mejor entonces coincidamos por un fallo horario.
Yo podría haber poseído un alma distinta para tener una segunda oportunidad de enamorarte. Quizá existieron Adán y Eva, quizá fuimos Tú y Yo, en un tiempo en que no tenía mi reloj para decirte que tenía menos muchos años antes de Cristo.
Podría inventar el Ron con Gatorade antes que Douglas Coupland o puede que Brian Weiss aprendiera a escribir novelas, a lo mejor Bruno nunca muere y Leonardo DiCaprio pierde la partida. Entonces igual podría estar contigo esta noche, pasar tres vidas a tu lado y despedirnos con una fiesta en la cuarta, habría confetis, dos copas de champán y una piñata llena de agujas con un pajar debajo.
Quizá mientras buscamos una aguja diferente a las demás digas que me quieres hablándole a tu palestina. Quizá yo lo oiga aunque tú creas que no. Quizá todo eso vaya seguido de un silencio incómodo, y quizá después te bese enlazándote a mi cuello.
Quizá esto pase cuando nos veamos de nuevo en esa calle.
Quizá cuando te merezca…
… antes de que Cupido sepa lo nuestro.