Sweeney Todd

17 02 2008
Y por fin se ha estrenado el tan esperado musical Sweeney Todd. La película narra la historia de Benjamin Barker, quien tenía una vida perfecta con una hermosa esposa de la que estaba enamorado y una hermosa hija hasta que es condenado a quince años de cárcel por el malvado juez Turpin. Al finalizar su condena regresa con la única idea de buscar a la familia que el mismo Turpin le arrebató y se encuentra con que su mujer se envenenó y que el juez tiene la custodia de su hija, Johanna. Entonces Barker decide vengarse convirtiéndose en Sweeney Todd, que ahora tendrá a su lado a la Sra. Lovett, que convertirá a las víctimas de Sweeney en “deliciosas” empanadas.
‘¿Qué tal si le afeito?’, pregunta el barbero de la calle Fleet a su nuevo cliente, el cual no desconfía poniéndose en sus manos y pagando, por supuesto, su error. Parece que Sweenet Todd es el resultado de la obsesión de Tim Burton. El creador de Eduardo Manostijeras vio este musical de Stephen Sondheim hace diez años en Broadway y decidió que tenía que llevarlo a la gran pantalla. Entusiasmo que compartió con Johnny Depp quien se vio metido en la piel de ese barbero tan oscuro como sensible. Lo mismo le ocurriría a Helena Bonham Carter, que se preparó concienzudamente para dar vida a la Sra. Lovett.
El resto del reparto también tuvo que ser examinado por el compositor y letrista Sondheim. Cantar las canciones de este musical delante de Sondheim debió ser como interpretar La Vida es Sueño ante Calderón de la Barca, pero al fin y al cabo Sweeney Todd es una historia contada a través de las canciones y debían ser los actores los que pusieran voz a esa música tan increíble como expresiva.
“Sweeney Todd” es un musical de terror, un drama cautivador y una comedia negra metidos en un guión original y unas canciones increíbles. Este barbero sólo quiere vengarse y no piensa en nada más durante la película que en servir la venganza en plato frío (o en navaja plateada), para lo cual se dedica a degollar gargantas que liberan sangre a presión que casi salpica las butacas de la sala.
En un Londres lóbrego desarrolado practicamente en blanco y negro donde los persinajes buscan afecto a pesar de su debilidad, lleno de pieles pálidas, maderas que crujen y empanadas medio vivas, Tim Burton consigue que la agudeza y la oscuridad caminen de la mano de la emoción y la tragedia.
¡Qué grande es el cine! ¡Qué grande es la música! ¡Qué grande es Tim Burton! ¡Qué grande es Johnny Depp! Pero, ¿qué ocurriría si los juntaramos a todos? Obtendríamos seguramente “Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet”.

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